miércoles, 29 de abril de 2009

JULIO RIVERA, EL GALENO DEL ROJINEGRO


Al igual que un jugador o que el mismo técnico, Julio Rivera Lizcano, Médico del escuadrón cucuteño, es quizá uno de los entes más importantes que tiene el doblemente glorioso. Comparte un sinúmero de experiencias que basadas en su pasión por su profesión demuestra que una labor como la de el requiere de compromiso y dedicación.

Él no es un novato en el campo de la medicina deportiva, anterior al ejercicio profesional que ejerce en el Cúcuta Deportivo, el Doctor Rivera ya había tenido la oportunidad de encabezar la lista de los doctores que tuvieron los primeros pasos en compañía del equipo motilón pero en un principio conformó lo que era uno más de los miembros del comité antidopaje en el año 1997 y estaba en sus manos el hecho de hacer el doping en el General Santander.

Otros colegas como el doctor Bustamante que hoy en día es anestesiólogo, el doctor Miguel Barrios Peñaloza, Enrique, fueron los que acompañaron al galeno del rojinegro a recibir la oportunidad de vincularse ak Cúcuta deportivo.
Rivera ha sido amigo del equipo en las buenas y en las malas. Disfrutó de las glorias y sufrió con las derrotas que obtuvo el Cúcuta a lo largo de su trayectoria profesional en el escuadrón cucuteño.

Con tan solo 48 años, Rivera combina el apasionante universo futbolístico, con la labor de papá y esposo ideal, pues con su esposa Jackeline apoya sin medida a sus dos hijas que por su lado siguen los pasos del padre, es así que la mayor estudia la misma labor que ejerce su padre en la actualidad.

En el campo deportivo, Julio Rivera expresa que jugadores como Pedro Portocarrero, Charles Castro, Luis Narváez y Roberto Peñaloza son integrantes del equipo motilón que al ojo de Julio Rivera conforman el conjunto de nómina deportiva con un muy buen nivel físico atlético y que como lo afirma él, a nivel general la nómina titular del rojinegro está constituida por jugadores que para cualquier equipo pueden servir.


Las lecciones de tobillo, los desgarres y las contracturas musculares son las causas que más se presentan a nivel físico en los jugadores cucuteños y depende de Julio Rivera mantenerse al tanto de todas las discapacidades que no permiten a los jugadores desenvolverse en la cancha de juego.

Julio Rivera, más que un ilustre médico especializado en los problemas físicos del fútbol, es un padre, esposo y amigo del deporte cucuteño.

miércoles, 1 de abril de 2009

COLOMBIA DELIRA PERO AÚN ESPERA


El partido efectuado ayer en el estadio Cachamay ubicado en Puerto Ordaz, Venezuela, dejó a una Colombia totalmente debilitada. Pese a las buenas llegadas efectuadas por jugadores tales como Macnelly Torres, Falcao García o Vladimir Marín no definieron el partido que por partes parecía que se estaba llevando bien por parte del equipo visitante y con el que se contaba con una excelente manipulación de la pelota.

Los dos equipos, tanto Venezuela como Colombia se jugaban el angustiante paso al Mundial de Suráfrica 2010 y solo ellos derramaron hasta la última esperanza por obtener la victoria. Miles de personas admiraron la gloria mientras muchos otros decepcionados prefirieron no ser cómplices de la falta de compromiso por parte del escuadrón visitante que por su lado optó por “el toque, toque” y no por la buena definición deportiva.

Minuto a minuto, Colombianos y Venezolanos se dieron a relucir por un nerviosismo notorio que dificultaba las llegadas y los pases convirtiendo el partido en un encuentro deportivo bastante flojo y por momentos monótono. Dos equipos que se dieron un mano a mano en el mismo número de llegadas sin revelar favoritismo alguno.

La angustiante necesidad de ganar, provocó expulsiones e incluso lesiones en algunos jugadores. La gran expectativa no fue la más optimista. Se veían dos escuadrones que lucharon hasta al final y sin medida alguna, un triunfo que sólo uno iba a obtener y que el otro iba a lamentar. Se mostró una Venezuela reconfortante que por momentos se sintió fuerte y a una Colombia que quizá dio la talla por unos determinados instantes. Un partido en el que el amarillo fue visible y hasta el rojo fue el protagonista de la noche, por su parte el arbitraje no fue el más imparcial. Un encuentro de innumerables faltas y de desesperados momentos en que ni el uno, ni el otro sabía definir.

La situación del terreno era favorable, el clima por su lado también lo era inclusive las buenas acciones se vieron el estadio del marco vinotinto. No se sabe aún si faltó buenos remates o si el cansancio que por ratos fue evidente fueron las verdaderas causas de la perdida colombiana.

De repente aparece el gol. Una definición fatal para el equipo de Colombia y de la cual solo se vieron beneficiados los Venezolanos que aprovecharon la alegría para marcar su segundo remate.

La portería de David Ospina fue la más afectada, golpe tras golpe se debilitaba las redes colombiana y aunque el guardameta paisa sobresalió por su seguridad y buenas tapadas no pudo evadir la reacción que tarde o temprano produciría la definición venezolana.
Ahora solo toca esperar la próxima fecha, que ya mantiene a la hinchada Colombiana perdiendo las esperanzas y viendo cada vez más lejos las entradas a la copa mundialista de 2010, mientras que Venezuela cada vez más sueña con poder llegar a las eliminatorias.