
El partido efectuado ayer en el estadio Cachamay ubicado en Puerto Ordaz, Venezuela, dejó a una Colombia totalmente debilitada. Pese a las buenas llegadas efectuadas por jugadores tales como Macnelly Torres, Falcao García o Vladimir Marín no definieron el partido que por partes parecía que se estaba llevando bien por parte del equipo visitante y con el que se contaba con una excelente manipulación de la pelota.
Los dos equipos, tanto Venezuela como Colombia se jugaban el angustiante paso al Mundial de Suráfrica 2010 y solo ellos derramaron hasta la última esperanza por obtener la victoria. Miles de personas admiraron la gloria mientras muchos otros decepcionados prefirieron no ser cómplices de la falta de compromiso por parte del escuadrón visitante que por su lado optó por “el toque, toque” y no por la buena definición deportiva.
Minuto a minuto, Colombianos y Venezolanos se dieron a relucir por un nerviosismo notorio que dificultaba las llegadas y los pases convirtiendo el partido en un encuentro deportivo bastante flojo y por momentos monótono. Dos equipos que se dieron un mano a mano en el mismo número de llegadas sin revelar favoritismo alguno.
La angustiante necesidad de ganar, provocó expulsiones e incluso lesiones en algunos jugadores. La gran expectativa no fue la más optimista. Se veían dos escuadrones que lucharon hasta al final y sin medida alguna, un triunfo que sólo uno iba a obtener y que el otro iba a lamentar. Se mostró una Venezuela reconfortante que por momentos se sintió fuerte y a una Colombia que quizá dio la talla por unos determinados instantes. Un partido en el que el amarillo fue visible y hasta el rojo fue el protagonista de la noche, por su parte el arbitraje no fue el más imparcial. Un encuentro de innumerables faltas y de desesperados momentos en que ni el uno, ni el otro sabía definir.
La situación del terreno era favorable, el clima por su lado también lo era inclusive las buenas acciones se vieron el estadio del marco vinotinto. No se sabe aún si faltó buenos remates o si el cansancio que por ratos fue evidente fueron las verdaderas causas de la perdida colombiana.
De repente aparece el gol. Una definición fatal para el equipo de Colombia y de la cual solo se vieron beneficiados los Venezolanos que aprovecharon la alegría para marcar su segundo remate.
La portería de David Ospina fue la más afectada, golpe tras golpe se debilitaba las redes colombiana y aunque el guardameta paisa sobresalió por su seguridad y buenas tapadas no pudo evadir la reacción que tarde o temprano produciría la definición venezolana.
Ahora solo toca esperar la próxima fecha, que ya mantiene a la hinchada Colombiana perdiendo las esperanzas y viendo cada vez más lejos las entradas a la copa mundialista de 2010, mientras que Venezuela cada vez más sueña con poder llegar a las eliminatorias.
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