
Guillermo Alberto Santander, fue protagonista del famoso zoológico que integraban los jugadores del Cúcuta Deportivo en la década de los sesenta. Este humilde personaje conforma uno más de los jugadores más importantes de la historia futbolística nacional y por ende en la historia deportiva del Cúcuta Deportivo.
Guilermo Santander fue el primer jugador del Cúcuta Deportivo enviado a la selección Juvenil de Colombia en 1967. El mundo del fútbol lo conoce así, como el “mico Santander”... cualquiera diría que por su color de piel o su parecido con este interesante animal, pero no, el “mico” como lo empezó a llamar, Pablo Emilio Lázaro, vecino de este importante pero olvidado personaje, tenía la costumbre de encaramarse a los árboles, especialmente a los de mamón que rodeaban todo el barrio san José, el que era su lugar de travesuras. A Guillermo Alberto desde muy pequeño le gusto el fútbol, empezó en Chinaquillo el equipo de su localidad y después de la muerte de su abuela, pisó tierra cucuteña y fue allí donde comenzó a labrarse su futuro en este deporte.
Después de formar parte de pequeños equipos locales participó con la selección juvenil del departamento y allí ayudó a ganar el subcampeonato nacional en Girardot. Recibiendo tentadoras propuestas el “mico Santander” formó parte del Club Deportivo Italia de Mérida, Venezuela y también en millonarios. Este hombre de polifacética estampa dejó una huella imborrable en la memoria de los seguidores del fútbol cucuteño, fue toda una leyenda viva de este deporte en norte de Santander, un excelente zaguero central y ante todo un excepcional contrabandista.
Cuando le dije que me contara una de sus anécdotas favoritas, el “mico” agachó la cabeza y se empezó a reír, me dijo que era en la época en que jugaba para el Cúcuta deportivo junto a un compañero llamado Cleto Castillo y con el consentimiento del técnico, don Pancho Villegas.
“Cleto y yo nos llevábamos bien, en ese entonces teníamos que llevar un encargo a san Antonio en una de mis misiones como contrabandista (risas). Nuestro objetivo era llevarles diez garrafas de vino de consagrar a unos curas de Bogotá. Llegamos a territorio venezolano, compramos el dichoso vino junto a la complicidad de nuestro técnico pues ese viejo también encargaba sus “tochaditas” de vez en cuando. A la hora de viajar a Bogotá los guardias del aeropuerto Camilo Daza nos colaboraron para pasar sin ningún problema el vino, cuando pisamos la Capital y estábamos en el dorado los tombos le preguntaron a Cleto que había en esos garrafones, a lo que el les contesto que agua, obviamente el policía no tragó entero, destapó la botella y le metió el dedo, se lo llevó a la boca y le dijo: ¡esto no es agua es vino!, Y el haciéndose el toche le respondió ¡milagro, milagro, milagro!
Poco a poco me doy cuenta que este hombre es tal vez el personaje deportivo mas mamador de gallo en la historia del fútbol cucuteño, pues a todo le vive sacando chiste y sabotea al que le de papaya. “me causó intriga señor mico (risas) lo del equipo del zoológico cuénteme ¿es que todos eran animales?”
Mientras soltaba la carcajada me dice que seis de los jugadores tenían de apodo el nombre de algún animal, era así que el “Burrito Gonzáles”, que el “cucaracho Díaz”, que el “Culebro rojas”, que el “Palomo Ramírez” que el Chita Gómez” y que yo, el “mico Santander” conformábamos ese famosísimo zoológico.
Ya era un poco tarde. Sentados en su casetica que queda en la cancha de san Eduardo, y que a propósito vende unas parrilladas muy ricas valga la cuña, le dije que ya tenia que terminar esta conversación tan agradable; me regaló una sonrisa y me dijo:”con tal de que sea para hablar de fútbol y de mi pasado, las puertas de mi caseta están abiertas (risas). Quise saber por qué en san Eduardo dispone de su nueva forma de subsistencia y no en otro sector… el sólo me respondió: “la verdad no podía evitar contar esta nueva etapa de mi historia futbolística… se que ya no se rinde lo mismo pero actualmente hago parte de la corporación de veteranos amigos de san Eduardo, es por eso que he decidido colocar mi chucito por acá”
Me paré y con un apretón de manos culminó nuestra conversación. Ahora que tuve el placer de conocer a esta vieja gloria del futbol pude darme cuenta de lo olvidados que mantenemos esa remembranza futbolística de nuestro departamento, no recordamos del todo a personajes de la talla del mico Santander o del burrito Gonzáles que por cierto se retiró del fútbol con la rojinegra y ante todo no traemos a la memoria a aquellos símbolos que vivían para el fútbol y sentían la profesión más que las nuevas generaciones futbolísticas.
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